El poder del agradecimiento

Hace unos días, todas las personas que siguen mis redes sociales, son testigas de que estaba viviendo una experiencia de maravilla. Una de esas experiencias que todo mundo quiere vivir para relajarse. Mar, playa, vista desde un piso 17, buenos amigos, risas, etc.

Durante 6 días, viví cosas que me hicieron pensar que todo era casi perfecto. Antes de dormir o al despertar siempre me decía: ¡Wow! ¡Gracias Dios! ¡Gracias, gracias, gracias por todo esto que estoy viviendo”

Faltando unas pocas horas para volver a Medellín, me senté a mirar hacia el mar y tomar todo aquello que me había encantado:

“Universo, tomo de estas vacaciones las maravillosas personas con las que me crucé, los mágicos amaneceres, los maravillosos atardeceres, el sonido del mar, las sonrisas, poder bailar, cantar, meditar, sentirme feliz, muy muy feliz. “

Luego de terminar ese espacio de reflexión sentí la necesidad de grabar un audio sobre el agradecimiento de lo agradable y lo desagradable el cuál le compartí a una amiga para reenviarlo a las personas que conozco cuando llegara a Medellín.

Al llegar al aeropuerto, mientras buscaba donde imprimir mi pasabordo me di cuenta que me había dejado el avión y este era el ultimo vuelo a Medellín para este día. Al enterarme de esto, a mi mente llegaron mil pensamientos MUY DESAGRADABLES. Sentí algo de ansiedad por no saber que iba a hacer, sentí culpa porque no solo me dejó a mi, sino a mi amiga que se confió de lo que le dije. Sentí un poco de angustia al ver que no tenia casi batería en mi celular. Sentí rabia y frustración por no fijarme bien en la hora.

A pesar de pasarla tan bien días antes, me sentía muy cansado y al sumarle esa frustración, fue algo muy incomodo para mi. Tomamos un taxi rumbo a un lugar errado y nos cobró $75.000. El volver a comprar tiquetes aéreos para el otro día, asumiendo mi error, se me fue más dinero que el que había invertido en los días anteriores que tan bueno lo habíamos pasado.

Por mi mente comenzó a pasar el pensamiento: ¡Carajo! ¿Por qué me pasa esto a mi? ¿Por qué carajos no me fijé bien?

Gracias a una persona que conocí horas atrás, pude quedarme en un lugar donde dormir. En este lugar, al llegar, sentí que reventé. Me senté y las ganas de llorar no se dieron a esperar. Todas esas emociones estaban fluyendo en mi creando sensaciones sin duda MUY DESAGRADABLES.

Desde que me había ido para Vipassana (Un retiro de meditación del que les contaré pronto en un artículo), no había sentido otra vez esa sensación de frustración que me contamina. Estaba lleno de rabia, en un estado en el que no es muy grato hablar conmigo. Comencé a culparme, a sentirme frustrado, citando el pasado de situaciones similares. En ese momento me dije:

¡Mierda! ¿Qué hago? ¿Otra vez esto? ¿Por qué no puede terminar algo bien?

Luego de unos minutos, de sentirme tan frustrado, comencé a decirme en voz alta: Todo es impermanente, todo pasa, lo chevere que fue el paseo ya pasó y esta situación tan incomoda, pasará también. 

Me senté a meditar con el desagrado que tenia en mi expresión confiando plenamente en que esta situación era algo que me quería enseñar algo. Pasaron 2 horas meditando, me sentía igual de enojado, observé ese desagrado durante todo el rato, hasta que me dio sueño y me fui a dormir.

Al despertar, cuestioné mucho mi meditación porque me sentía aun incomodo. Me dije: ¡Esto no me sirve para nada!. Pero de un momento a otro recordé mis propias palabras:

Es muy fácil agradecer todo aquello que nos ocurre agradable, pero el reto de nuestro fe está en agradecer también por aquello desagradable, confiando que Dios y el Universo no hacen las cosas por un mal sino por una enseñanza que nos guiará a la felicidad”

En este momento tomé el audio que había grabado horas atrás y lo escuché solo para mi.

¡Que momento mágico sentí por ese instante! El audio que pensé que era para los demás, resultó siendo para mi, resultó siendo la voz que necesitaba escuchar para aceptar la situación sin aversión alguna. Luego de escuchar ese audio, cerré mis ojos y simplemente dije:

¡Gracias mi Dios! ¡Gracias por esta situación tan desagradable! ¡Tomo de ella la oportunidad de no reaccionar más a este tipo de frustración que me hace culpar, desvalorizarme, etc! Esta reacción se viene repitiendo durante años ante situaciones turbias, fuertes y poco agradables, pero esta vez, no dejaré que me consuma.

¡Gracias, gracias, gracias! (Con una sonrisa en mi rostro 🙂 )

La fuerza que sentí después de hacer eso es inexplicable. Sabía que la situación estaba allí, pero me sentía fuerte ante el desagrado al aceptar y agradecer a Dios y el Universo lo que me estaba ocurriendo. No estaba emocionado, pero tampoco estaba mal, logré levantarme y decir:

“Esto ya va a pasar también y voy a disfrutar este espacio para aprender”

Disfruté de una forma pasiva las horas restantes en Santa Marta y al llegar al aeropuerto comencé a escribir este articulo que estás leyendo en estos momentos. Un artículo con una intención especial:

Ser tu apoyo en el momento que te ocurra una situación desagradable. 

Entiende que nada de lo que te esté pasando desagradable en estos momentos es por una mala intención de Dios o el Universo. Esa situación está allí para enseñarte a ser fuerte, a encontrarte y aprender a ser cada vez más feliz.

Te comparto el audio que me hizo recuperar la fuerza del presente. Estoy seguro que con la energía que fue grabado, a ti también te ayudará. No sé si hoy o mañana, pues eso solo lo sabe Dios. Ya llegará su momento, solo no olvides, que aquí está para ti:

Cierre los ojos para escucharlo y deja que llegue a lo profundo de tu mente 😉

 

¡Gracias por leer! ¡Gracias Mary y Natali por el apoyo de este bonito aprendizaje!

 

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