Mensaje de un alumno para los profesores del mundo

¿Qué es para ti un buen profesor? ¿Aquel que te ayuda a pasar las materias? ¿Cuál es el profesor que menos olvidas de tu vida? ¿Aquel que te hizo la vida imposible?

No sé si tú que estás leyendo en estos momentos el comienzo de este articulo, eres profesor o no. Me encantaría que lo fueras, porque este mensaje va directamente para ti. En caso de que no lo seas, estoy seguro que eres una persona como yo, que desde que tengo uso de razón, sé lo que es tener profesores en mi vida y que cuando doy un vistazo a mi pasado sé que hay algunos que no puedo olvidar ya sea para bien o para mal.

El mensaje que quiero transmitir en cada una de estas palabras es con las mejores intenciones del mundo y no con el fin de lanzar juicios sobre algunos profesores. Lo hago, porque para bien o para mal, le debo gran parte de las cosas que he logrado a mis profesores y sin ellos no estaría donde estoy actualmente.

De algunos aprendí cosas que hoy aun pongo en práctica, porque más que profesores, fueron maestros de vida. De otros aprendí también, qué cosas no quiero hacer nunca en mi vida, porque se encargaron de mostrarme todo aquello que no quiero ser como profesional, así que eso, también lo valoro.

Profe, te escribe un alumno, uno que quizás estuvo sentado en tus aulas escuchándote con el fin de aprender. Uno que quizás hizo mucha indisciplina y no te permitió que las cosas salieran fácil en clase. Soy aquel que se sentaba atrás para que no le preguntaras, aquel que a veces no llevaba la tarea, aquel que preguntaba mucho para entender el por qué de las cosas, aquel que algunas veces no preguntaba por miedo a hacer una pregunta tonta, aquel que a veces no iba por miedo a perder el examen, aquel que hiciste sonreír, aquel que hiciste enojar. Profe, soy el mismo chico de antes, solo que ahora estoy un poco más grande y me di cuenta que mi crecimiento como profesional iba más allá de mis calificaciones. Ese crecimiento se trata de aquella frase que siempre terminabas con “… para ser alguien en la vida”

Aun me falta mucho por aprender, por eso siempre querré tener nuevos profesores como tú en mi vida. Pero ¿sabes profe? Siempre he considerado que debo superar a mis maestros, porque eso, es lo que debería hacerlos sentir orgullosos en el futuro, a menos que solo estés de pie ahí en el tablero para nutrir tu ego y reputación. Espero que no sea así, porque te depara una vida muy triste si deseas sostener tu ego y reputación por tantos años, aguantándote estudiantes insoportables como yo. Estudiantes que tarde que temprano te superarán y no podrás disfrutar ese triunfo con ellos porque tu ego y arrogancia no te lo permitán.

¿Sabes profe? Yo también quiero enseñar a las nuevas generaciones todo lo que he aprendido, y espero enseñarlo mejor que tú. El mundo está evolucionando a una velocidad increíble y tenemos como reto aprender mucho más en nuestros salones de clase para ir un paso más allá del presente. Para lograr esto, te necesitamos a ti, porque si dejamos de aprender de otros, tarde que temprano no seremos de valor para el mundo.

Profe… Sé que también eres una persona como yo. Sé lo difícil muchas veces que es pararse ante el público y lograr transmitir un conocimiento de una forma clara. Muchas veces es el miedo, la inseguridad y la ansiedad, lo que no nos permite dar nuestro el 100% de nuestro potencial. Entiendo profe que detrás de todo ese conocimiento, hay un hombre o una mujer con familia, problemas, deudas, sentimientos, entre otras cosas, que hacen todo más difícil a la hora de pararse frente a los estudiantes.

Profe… Entiendo también que entre más aprendemos, tendemos a volvernos más complejos. Cuando no sabemos nada la vida es muy simple, pero cuando empezamos a entender el contenido de la ciencia, nuestra mente se vuelve compleja, a tal punto, que buscamos hacerle la vida compleja a los demás. Definitivamente el gran reto está en entender tanto la complejidad, que seamos capaces de volverla algo más simple de lo que era antes de haberla aprendido.

Profe, cada que tomamos un libro, tenemos en las manos el legado de una persona que entendió la materia y toda su complejidad para materializar ese conocimiento en algo más fácil de comprender. Por favor profe, no borres los pasos de ese gran maestro haciendo que los libros sean más complejos de lo que ya son. No crees temor en tus estudiantes en una ciencia que otro profesor, la quiso simplificar para que la entendiéramos y la evolucionáramos en este presente. Da ese paso que te falta. Ese paso que te permitirá transformar el conocimiento que ya tienes junto con nosotros tus alumnos, en algo mucho mejor para la humanidad.

Profe, no confundas exigencia con terror. No olvido nunca los profesores que me retaron y me hicieron enojar por exigirme tanto. Cuando llegaba donde ellos enojado y aterrorizado por talleres casi “imposibles de hacer”, siempre tenían un consejo para darme que me podía hacer enojar más porque en mi interior quería que me ayudarán a hacerlo para ganarme el 5, pero ellos lo que realmente querían era que yo fuera mejor y lograra hacerlo por mis propios méritos. Pero, tampoco olvido a aquellos profesores que me generaron el mismo sentimiento de enojo y terror, y lastimosamente, nunca tuvieron la disposición de ayudarme, ni escucharme, porque simplemente, su finalidad era generar en mi y en todos sus estudiantes, terror.

Profe, no te olvides que juegas un papel muy importante para que cada persona sea una gran semilla en la humanidad. Muchos de tus alumnos son personas que no solo se están descubriendo como profesionales o bachilleres, sino también como seres humanos. Personas que se están preguntando muchas cosas sobre la vida a medida que la viven sin entender muchos por qués. Muchas de esas personas sentadas en los puestos de tu aula, son personas que tienen su cabeza al 100%, no solo por las asignaturas de tus demás colegas, sino porque fuera de los salones están descubriendo lo que es sentir amor por una persona, confiar, hacer amistades, etc. Personas que están explorando transformaciones en su cuerpo y su mente. Personas que se sienten inseguras por la fuerza que rigen sus familias a la hora de educarlos o en el peor de los casos, por un abandono por completo por parte de ellas. Lo que llamamos inmadurez es un estado muy puro que te brinda la oportunidad de educarnos e inspirarnos, para encaminarnos en un sentido de vida maravilloso.

Profe… Todo esto te lo comparte un alumno que estuvo allí sentado y que de hecho, sigue sentado en algunas aulas aprendiendo cada día más. Muchas veces estuve desenfocado no porque no quería tu clase, sino, porque no entendía que era lo que me estaba pasando. Sentía mil cosas que no lograba explicar y lo único que necesitaba a veces eran personas que me inspiraran buenas en ese momento, alguien que me diera esa confianza de seguirle para resolver todas esas inquietudes que tenia sobre la vida, aquello que muchos llamamos: un amigo en quien confiar.

Profe… ¿Estás siendo alguien más que un experto en un tema en especifico? Profe… ¿Estás siendo una persona inspiradora para tus alumnos? ¿Eres esa persona que tus alumnos no solo quieren escuchar, sino que admiran y quieren seguir? ¿Estás escuchando las personas de tu clase? ¿Sabes que los motiva? ¿Qué los aburre? Profe… ¿Te has encargado de hacer la clase dinámica y divertida para todos? o simplemente estás repitiendo el libreto que aprendiste del libro sin importar la retroalimentación de tus alumnos. Profe… Te has preguntado, ¿qué podrías aprender nuevo para hacerlo mejor o ya te conformaste con lo que sabes?. Profe… ¿Estás dando la clase por darla, justificar tu salario y sostener a tu familia? o realmente lo estás haciendo porque te sigue apasionando educarnos.

Profe… No te digo esto para criticarte. Te digo esto, porque estar allí de pie se que no es nada fácil y ya que he crecido un poco he logrado entender lo mucho que te admiro independientemente de como seas por el hecho de querer dedicar tu vida a enseñar. Muchas personas no logran entender lo que es lidiar todos los días como tu lidias con nosotros, personas que incluso nos podemos volver tus hijos en tu segundo hogar (colegio, universidad, etc). Es de personas valientes hacer lo que tu haces y por eso te digo esto con todo el amor del mundo solo con la intención de aportarle algo a tu pasión de enseñar.

Yo tuve profesores a los cuales les debo mucho y escribir esto, solo es una forma pequeña de decirles: “GRACIAS PROFE”. “GRACIAS POR TODO LO QUE ME ENSEÑASTE Y ME SIGUES ENSEÑANDO. Solo quiero que sepas, que si estás recibiendo esto, es porque de corazón te lo agradezco y espero como alumno también aportar a tu crecimiento como profesional, pero en especial como ser humano para seguir nutriendo esa pasión que tienes por enseñar.”

¡Buen día!

Foto propiedad de: Diseñado por Freepik

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