Navidad 2017: Compartiendo 1 millón de sonrisas

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¡Hola!  ¿Qué más pues?

Estoy aquí organizando mi habitación y me quedé pensando que no había compartido con vos la maravillosa experiencia que fue la misión social que hicimos en Nueva Jerusalén con Invita Una Sonrisa

Te contaré un poco de que se trata por si no sabes de que estoy hablando. Este 16 de Diciembre visitamos una comunidad que tiene pocos recursos que se llama Nueva Jerusalén. Este lugar, es considerado como una invasión, dado que el lugar donde están no es reconocido por alguna ciudad o municipio, a causa de que se encuentra sobre un terreno en riesgo. Aun así, allí viven demasiadas personas que por situaciones complejas de la vida, les ha tocado posicionarse allá para tener un lugar donde vivir.

EL COMIENZO…

A mediados de noviembre, decidí crear la Fiesta Navideña de Sonrisas que acostumbramos realizar en Invita Una Sonrisa cada año. En esta ocasión para todas aquellas personas de Nueva Jerusalén, con el fin de brindarles una tarde agradable e inolvidable. Así fue en entonces, como en menos de un mes, nos pusimos en marcha, para realizar una gran labor de esas que no solo ponen una linda sonrisa en niños y adultos, sino también, en nosotros los que hacemos posible que esto ocurra.

Porque como siempre he dicho: Cuando invitas a sonreír a alguien, eres tú quien realmente te resultas invitando a sonreír”

Para esta gran fiesta teníamos la meta de tener:

1.  200 regalos para niños, de los cuales logramos 300.
2.  80 regalos para madres, de los cuales logramos 80, pero con triple regalo para cada mamá
3.  300 refrigerios, de los cuales logramos 400
4.  80 cartas para mamis, las cuales logramos con mucho amor
5.  Tener un gran equipo de voluntarios, una gran fiesta de recreación, hacer la novena y lograr 1 millón de sonrisas en las personas. 

EN EL MOMENTO…

Eran las 11 de la mañana. Llegamos algunos voluntarios a SAI (Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos) para montar al camión todos los regalos y donaciones que llevábamos para el lugar.

¿De donde salió un camión?

Un gran amigo de la universidad, se enteró a través de Facebook de lo que estábamos haciendo y junto con su familia se animó a participar en todo lo que estábamos realizando, inclusive, colocando al servicio del proyecto un gran camión para transportar las cosas.

Arrancamos en esta gran aventura rumbo a Nueva Jerusalén con un camión lleno de regalos. En el camino paramos un momento a mercar, porque teníamos $600.000 en donaciones aun disponibles, los cuales decidimos invertir en alimentos para las familias, porque podes compartir una sonrisa y un regalo, pero si tenés el estomago vacío, de seguro esa felicidad será muy difícil de sostener.

Al mismo tiempo, en la estación madera del metro, a eso de las 11:20, se estaban encontrando los demás voluntarios que iban para esta gran fiesta. Ellos, según me cuentan, vivieron una aventura bien parchada montando en el bus del metro, en las moto ratonas y los camperos, para llegar a la Cuasiparroquia, el lugar donde haríamos nuestra fiesta en Nueva Jerusalén.

La idea era comenzar a la 1 pm y así fue, a pesar de que los que íbamos en el camión no habíamos llegado, porque debíamos hacer también escala en Training Box donde estaba el sonido y más regalos inesperados. Comenzamos a subir rumbo a Nueva Jerusalén, pasando por barrios como Pedregal, 12 de Octubre y Paris. Hay un momento en el que llegas a una quebrada, que si no estoy mal, su nombre es “quebrada la loca”. Una vez la cruzas, comienza un terreno destapado que te indica que ya estás saliendo de Paris y que te encuentras en el lugar esperado, luego de subir mucho, pero mucho por la zona noroccidental de Medellín. Miras hacia los lados y ves como los cables de energía son amarrados a troncos de arboles para tener luz en sus casas y como el agua sube por tubos que están al costado de la via. Las casas la mayoría son en madera y ellas que viven muchas personas al tiempo. Para el camión era complicado subir y corríamos el riesgo en algunos momentos de llevarnos de pronto un cable de energía de lo bajito que se encuentran. La subida fue un poco lenta, pero no difícil para el conductor del camión que la verdad es un berraco y hasta el final subió el camión con todas las cosas sin poner un pero alguno. Antes por el contrario, siempre sonrió y eso se lo agradezco enormemente.

Llegamos y se escuchó fuertemente la palabra: “Llegaroooon” , en un todo de alegría de todos los demás que ya estaban haciendo la actividad recreativa. Nos hicieron sentir a los que faltábamos esa emoción que uno uno siente cuando hace falta en un lugar y los demás se alegran de estar allí reunidos.

Bajamos los regalos rápidamente y en menos de 5 minutos había una escalera humana subiendo los regalos del camión al lugar de encuentro. Un equipo entero de personas demostrando como la unión hace la fuerza y creo que en menos de 10 minutos, todo lo que trajimos en el camión fue ubicado en lugar donde los íbamos a repartir.

En mi interior me dije con una felicidad de esas que uno no sabe si llorar o sonreír: Yo solo, me hubiera demorado todo el día subiendo esto. Yo solo, no hubiera sido capaz de llegar hasta aquí con todo esto. Yo solo no tendría tantas personas sonriendo como ya lo están. Yo solo, no sentiría esta felicidad de sentirme tan bien recibido de haber llegado. Gracias Dios mio por poner estas personas en mi camino”

Subí y vi cientos de personas jugando, sonriendo, compartiendo. La actividad iba en marcha con el liderazgo de los que ya habían llegado. Habían niños con las caritas pintadas, otros jugando con ula-ulas, otros sentados comiendo el refrigerio, etc.

Los niños escribieron cartas a sus mamis agradeciendo por todo y dándoles una Feliz Navidad. Era algo que queríamos para las mamás a parte de las que nosotros ya habíamos escrito ya que muchas de ellas son cabeza de familia y si las hacemos felices a ellas, creemos que ellas harán felices a los niños. Mi mamá siempre me ha dicho que no hay mayor alegría que recibir algo con amor y más si es por parte de sus hijos. Por eso todos los voluntarios se sentaron con los niños a escribir cartas con mucho amor para las madres, las cuales dieron un impacto muy bonito, porque comentarios como estos, le llenan a uno el corazón de felicidad y que valió la pena hacer ese tipo de actividades:

“Me escribieron una carta con un mensaje demasiado bonito” “¿Tengo que entregar mi carta para reclamar regalo?,  porque la verdad me quiero llevar este mensaje tan hermoso” ,”Mami, te amo”, “Mi mamá es una gran persona”, entre otros…

El momento más deseado por los niños se acercaba. Estaba ya poniéndose el sol y me desaparecí de la fiesta por un momento. Fui a ponerme el traje de Papá Noel, que lastimosamente no tenia barba, pero improvisamos una con harina y agua para recrear una barba blanca jejejeje. Salí por una puerta junto con 2 Mamás Noel y escuchó fuertemente el grito de felicidad de los niños diciendo: “PAPAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAÁ NOELLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL” y a partir de ese momento, comenzó la ilusión de los regalos navideños para niños y madres.

Se acababan los regalos y aun quedaban más niños. Era un momento incluso un poco estresante porque queríamos que todo saliera bien. De repente, recordamos que era algo que podría pasar, pues la voz se riega y llegaban personas de otras partes. Sacamos los regalos empacados y los dimos por individual para compartir con la mayor cantidad de niños posible, logrando así, cerrar el evento de la mejor manera posible 🙂

En ese momento ocurrieron cosas muy conmovedoras, cosas que me acompañarán siempre y me motivan a seguir haciendo esto. Se acercaban muchos niños a abrazar a Papá Noel y en sus miradas me mostraban como solo necesitaban un abrazo, dado que en sus ojitos se ve la tristeza que hay a diario en sus hogares. Sentí niños tímidos, pero también vi otros que hacían pasar por timidez el miedo y el dolor que algunos viven en sus hogares. Niños y niñas inocentes que han visto y vivido cosas fuertes como consecuencia a la violencia y la intolerancia que hay en nuestro mundo. Vi una niña con una sonrisa genuina que tapaba con pena que le faltaba su manito. Vi sonrisas genuinas que ruego a Dios no se apaguen. Vi inocencias vulnerables. Vi sueños e ilusiones de ser grandes a pesar de las adversidades. Vi personas que sienten que no merecen tanto al recibir y no saber como agradecer la magnitud de los detalles. Vi madres sin la capacidad de verme a los ojos, pero al tomarme con sus manos sentía como me agradecian a mi y a todos los voluntarios por lo que hacíamos por sus familias al subir hasta allá. Escuché niños y madres decirme incluso que si tenia más comida, que ellos me lo cambiaban por regalos a los cuales les respondí que no se preocuparan, que también les habíamos traído mercado.

LO QUE QUEDA EN MI CORAZÓN…

Son cosas fuertes de escuchar y que para muchos puede ser un motivo para derrumbarse. Ami por el contrario, es lo que me motiva a seguir con esto, al ver que hay tantas oportunidades para trabajar en los demás, compartiendo durante el año espacios que los fortalezcan y vean que existimos personas que estamos dispuestos a invertir parte de nuestro tiempo en el equilibrio social sin esperar nada a cambio.

Sé que no es suficiente el espacio que tuvimos, pero también sé que eso es mejor que nada. Hay mucha personas en el mundo que no toman una pequeña acción por el hecho de que no es la que realmente necesitan las comunidades, y por eso, se la pasan esperando la acción perfecta de quienes la pueden hacer y que muchas veces, no llegará.

Me sentí y me siento muy feliz al ver que los voluntarios de Invita Una Sonrisa terminaron felices. Muchos fueron llegando a sus casas a compartir fotos al grupo que tenemos en whatsapp y mensajes que expresaban que estaban llenitos de felicidad. Eso es muy gratificante, porque al abrirle las puertas a tan maravillosas personas para invitar sonrisas, eso es algo que a la sociedad le generará mucho valor a través del tiempo.

A vos que estás leyendo esto, quiero invitarte que por un momento apagues el afán, el estrés y los pensamientos automáticos del día a día. Quiero invitarte a que veas lo que te rodea y lo que hay en tu interior. Quiero que sientas lo que estás sintiendo. Quiero que pienses lo que estás pensando y te respondas: ¿Estoy feliz? ¿Mi gente está feliz? ¿Me hace falta algo? ¿Le hace falta algo a los que me rodean? y si alguna de esas respuestas es algo que no quieres para tu presentete invito a que hagas algo diferente para que transformes eso en algo mejor.. A muchos en esta vida no nos falta nada y por añorar alcanzarlo todo simplemente nos olvidamos de los demás, de los que nos rodean, sin reconocer que esas personas, son aquellas que han determinado que alcancemos lo que queremos y poderlo disfrutar, porque hasta el que quiere alcanzar algo para presumirlo, necesita de los demás para sentirse grande.

“Alcanzarlo todo solo, te llenará de cosas. Alcanzarlo todo y compartirlo, hará que todas esas cosas te llenen de felicidad”

Creo que mi sonrisometro me dijo que sonreímos más de 1 millón de veces y agradezco a todas las personas que estuvieron allí de corazón brindando un espacio de felicidad para los demás. Espero este Super Equipo que estamos armando perdure por siempre, no solo en Invita Una Sonrisa, sino también, en el logro de nuestros sueños en la vida.

Gracias por leer esta gran experiencia y revivirla en tu corazón. Si tú quien estás leyendo esto de pronto no haces parte del equipo, te invito a que te unas, para que vivir una y muchas experiencias como esta juntos. Y si quieres ver todas las fotos del evento completo, te invito a que entres al álbum haciendo clic aquí: Fotos Nueva Jerusalén

¡Nos vemos!

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2 Comments

  • Johana

    Loable labor Daniel Moncada, eres un hombre íntegro, inteligente, noble y a la vez muy sensible, tienes un gran corazón y eso lo demuestras en cada una de tus acciones, te felicito por hacer que la Navidad de estos niños y sus mamás, fuera una época de alegría y felicidad. Gracias por permitirnos hacer parte de tu proyecto, gracias por invitarnos a sonreír, gracias por estar siempre ahí realizando labor social y por andar dandole vida a todo rincón que pisas. ¡Felicitaciones!

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