Sonriendo con mi barrio #2

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Esta semana fue una nueva experiencia al salir con mis cartas y unas cuantas cervezas.

Si llegaste directamente a este articulo te recomiendo primero leer la parte uno: Sonriendo con mi barrio #1, porque lo que te vas a encontrar en este es la continuación de esta bonita experiencia que he venido realizando en el mes de Julio con mi movimiento social Invita Una Sonrisa.

El día de hoy volví a salir a conmemorar grandes personajes de mi barrio. Tomé mi mochila, empaqué 3 cartas, me puse mis tenis y a caminar por el barrio a buscar a: Jorge Mario (El de la farmacia), el de los jugos y el crispetero. De nuevo estaba haciendo un calor increíble en la ciudad de Medellín. De esos calores que lo ponen animado a uno a hacer lo que sea, bueno… por lo menos ami, porque a otros los desespera.

Fui a comprar un par de cervezas de nuevo a la tienda de Fabio y me aseguré que las 3 personas estuvieran en sus lugares específicos del barrio. Salí y allí estaban, crispetero en la iglesia apoyando el carro de las arepas de huevo, jugos vendiendo en su puesto y Jorge Mario remodelando la imagen de la farmacia.

Decidí comenzar por Jorge Mario, aprovechando que estaba fuera de la farmacia viendo como quedaba el nuevo letrero de pensilvania, porque cuando está adentro es bien difícil interrumpirlo para charlar un rato sobre la vida y darle las gracias.

Me acerqué a él diciendo:

-¿Qué más Jorge Mario? ¿Bien o no?. ¿Remodelando la farmacia?
-Si mijo. Nos tocó cambiar el letrero a casi todas las farmacias de Medellín
-¿Y eso?
-Ah una cosa legal con…. (No recuerdo aquí lo que me dijo jajaja)
-¡Qué bueno!. Ese nuevo letrero se ve bonito. Va a quedar bacana la farmacia.
-¡Si! ¿Y usted qué mijo? ¿Qué más? ¿Cómo va la mamá y el papá?

La conversación giró unos 5 min en torno de mi familia y luego tuve la oportunidad de decirle:

-Jorge Mario. Le traigo un detalle porque estoy conmemorando las personas importantes de mi barrio y usted es una de ellas. Usted es una persona que lleva años en este barrio calmando el dolor de muchas personas. Yo me he acercado muchas veces con dolores de cabeza, gripas, dolores de estomago y usted siempre ha tenido una recomendación para aliviarme. ¿Y sabe algo?. Cuando uno está enfermo es muy difícil sonreír, pero venimos donde vos, nos ayudas a recuperar la sonrisa en el rostro. Por esa razón le escribí esta carta y quería decirle gracias.

Jorge Mario siempre ha sido un señor muy formal. Recibe toda conversación de una forma muy humilde. Me felicitó por lo que estaba haciendo y aprovechó a preguntarme un poco de mis estudios y mi trabajo. Él es un hombre que desde que tengo uso de razón está en el barrio. Él es el gran legado de Don Silvio, quien fue el fundador de la farmacia Pensilvania y Jorge Mario como hijo ha seguido su legado por muchos años. Yo no sé como serán los farmacéuticas de por tu casa, pero si sé que él de por mi casa es muy formal y servicial y por eso me sentí feliz dándole esta carta.

Luego de una conversación de unos 20 min. Llegó la mercancía de la farmacia y el debía recibirla, así que me tomé una foto con él y seguí mi rumbo. De nuevo, los primeros pasos que di ya eran diferentes. Hacer este tipo de cosas te llenan de una energía inexplicable que te emociona enormemente.

Iba camino a la iglesia donde “Crispetero”. Lo vi algo ocupado así que lo saludé y le pregunté:

-Hermano! ¿Qué más pues? ¿Muy ocupado?
-Sí, siempre mijo hay voleo gracias a Dios
-Ah eso está muy bien. Yo vengo a molestarlo unos minuticos. Es que ando conmemorando las personas especiales de este barrio y lo elegí a usted porque usted es un icono desde hace muchos años por aquí.
(Sonreía él como sin saber que decir)
-Venga hermano pero vos cómo te llamas, que siempre te he dicho Crispetero.

A lo que él me responde de una forma muy divertida.

-Mi nombre es Luis Miguel. Pero si usted viene mañana y pregunta por Luis Miguel, nadie le va a dar razón. Pero pregunte por “Crispetero” y verá que todo mundo sabe donde estoy yo. Yo llevo por aquí 25 años y nadie se me sabe el nombre, pero yo soy feliz que me digan “Crispetero”. Yo conocí muchos padres que han pasado por aquí por la iglesia, incluso me tocó la llegada del padre Julian (El mejor padre que ha tenido la iglesia). Un día le construí las partes de atrás de la iglesia por la época en que empecé a vender crispetas y cuando terminé mi trabajo después de entrar en confianza con él, me bautizó como “El Crispetero”.

Yo quería preguntarle la historia. Pero no fue necesario. Él me la contó toda inmediatamente y me sentí bastante feliz al recordar las épocas del padre Julian. Espero la vida algún día me permita verlo de nuevo. Ese es un padre con el que valía la pena hablar.

Don Luis, hermano, muchas gracias por esa bonita energía. Por personas como usted es que este barrio es especial. Usted siempre me saluda cuando voy para el trabajo y hoy quiero agradecerle. No sé si alguien más se lo ha dicho, pero yo si vengo aquí a decirle lo importante que usted ha hecho este lugar y por eso le traje una cerveza y esta carta con mucho cariño.

Fue bonito ver que lo primero que tomó fue la carta y buscó donde guardarla que no se le dañara. La guardó en una revista del Papa Francisco y me dijo:

-Queda guardada al lado del mejor para leerla cuando llegue a la casa.

Eso me hizo sentir especial. Ver que algo no material te lo valoren de esa manera es algo bonito. Me despedí de él para que de pronto no lo regañaran en el trabajo pero no sin antes tomarnos una foto para compartir contigo 😀

Por ultimo me quedaba el parcero de los jugos. Con él era una entrega más rápida. Él no lleva mucho en el barrio pero siempre es bastante formal. Es joven entonces ponerme así bien inspirado como que lo iba a aburrir, así que comencé saludándolo como siempre:

-¿Qué más parcero? ¿Bien o no?
-Excelente mi pana. Con mucho voleo
-Parcero vengo a darle un detalle, por ser tan emprendedor y formal en el barrio. Una cervecita y una carta que tiene un pequeño mensaje que dice: Gracias por hacer del barrio un lugar mejor. Men aunque no llevas mucho por aquí siempre con esa buena energía haces de los días más bacanos por aquí.
-¡Parcero muchas gracias! ¡Que buen detalle! y esta pola pal calor ya mismo me la tomo.

Asi fue como terminé mi recorrido el día de hoy. Una experiencia genial por mi casa. Compartí alrededor de 45 min los cuales me llenaron de una energía bien especial. Volví a mi casa a leer un rato y me sentía satisfecho de nuevo. A veces no sé ni como explicarle a las personas lo que se siente, por eso les recomiendo mucho que lo vivan porque no hay nada más genial que sentir algo inexplicable y que uno sabe que es bueno.

Mi plan con este reto es conmemoran a todas las personas que hacen este lugar importante y hacer algo que los demás quieren hacer pero les da miedo intentarlo o que no saben reconocerlo. Yo estoy aquí para mostrarte que si se puede y que estoy dispuesto a impulsarte a lograrlo si deseas. Porque no hay nada más especial que dar las gracias y dar a conocer nuestro barrio a través de las personas que lo hacen especial.

Espero te haya gustado la experiencia de hoy y si estás pensando que tu no sabrías a quien darle una carta por donde vives, te invito a que des el primer paso y es: Sal de tu casa y solo observa lo que te rodea. 🙂

Aquí te dejo fotos de los personajes del día 😀

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